La inflación de enero, que marcó 2,9% según el INDEC, abrió un nuevo foco de debate tras la decisión oficial de no aplicar la canasta actualizada. Para el economista Isaac Rudnik, el tema excede lo técnico y afecta la credibilidad institucional.
“Hubo una nueva intervención en el INDEC”, sostuvo, y remarcó que no es un detalle menor dejar de lado una metodología “ya elaborada y consolidada”. En ese sentido, advirtió: “Esto genera incertidumbre y genera desconfianza en un índice que refleja la inflación y que es la piedra angular sobre la que el gobierno está asentando su credibilidad”.
Según explicó, la medición actual mantiene ponderaciones desactualizadas —basadas en consumos de 2004— que no reflejan el peso creciente de los servicios en el gasto familiar. “Esta intervención está consiguiendo disfrazar una parte del aumento notarizado, fundamentalmente por los servicios”, afirmó.
Impacto en salarios, jubilaciones y consumo
Rudnik alertó que una inflación subestimada tiene consecuencias directas sobre los ingresos. “Si vos estás dando un número de inflación que es menor al que realmente tenemos que pagar, obviamente estás agregando mayor recorte al que ya tenemos”, enfatizó.
El punto es clave: jubilaciones, asignaciones sociales y salarios estatales se actualizan en función del índice oficial. Si ese dato queda por debajo de la inflación real, el deterioro del poder adquisitivo se profundiza.
Además, contextualizó la discusión en un escenario económico complejo: “Esta intervención se da en un contexto de estancamiento de la economía y deterioro del consumo general”, explicó, atribuyendo la caída de la demanda a la pérdida de ingresos.
En paralelo, cuestionó que los precios regulados —como tarifas y transporte— sigan aumentando por encima del promedio, lo que dificulta perforar el piso del 2% mensual.
Dólar, importaciones y límites del plan antiinflacionario
El economista analizó las herramientas del Gobierno para contener los precios y fue crítico sobre su efectividad. “Las otras herramientas que viene aplicando no están dando resultados”, sostuvo.
Enumeró tres ejes centrales: la contracción monetaria para enfriar la economía, la apertura de importaciones y el sostenimiento del tipo de cambio. Sobre este último punto, señaló: “El sostenimiento artificial de un dólar que ha logrado que no aumente sustancialmente” fue uno de los pilares para frenar la inflación en meses anteriores.
Sin embargo, advirtió que el combo actual muestra señales de agotamiento. “El estancamiento de la economía, la baja de consumo y la competencia casi salvaje de productos importados está haciendo agua como herramientas fundamentales para la contención de la inflación”, concluyó.
