InicioPolíticaEl sushi de Karina Milei y los enojos con Marco Lavagna

El sushi de Karina Milei y los enojos con Marco Lavagna

A levantar las manos

Este último martes, se realizó la habitual reunión del bloque de diputados nacionales de La Libertad Avanza, encabezada por el titular de ese cuerpo parlamentario Martín Alexis Menem. El riojano le dio la bienvenida a los legisladores que descansaron durante el mes de enero pero que ahora se deben preparar para aprobar un paquete de leyes ambicioso, como el que la administración de Javier Gerardo Milei envió al Congreso para las sesiones extraordinarias.

Pero culminada la reunión, los congresales fueron invitados a cenar y todos se dirigieron hasta un local gastronómico del barrio de Villa Urquiza. Unos 50 diputados y diputadas naciones de La Libertad Avanza fueron hasta Unaghi, en Olazábal al 4600, donde Martín Menem, el ex ministro Luis Petri, el jefe de bloque Gabriel Bornoroni, la marplatense Juliana Santillán, la debutante Karen Reichardt y la polémica Lorena Villaverde, entre varios más, pidieron rolls variados, ceviche, tiraditos y algunos combinados, en un clima ameno y distendido donde se habló del cómodo momento político por el que atraviesa el mileísmo, donde no hay una oposición que consiga disputar con el actual Gobierno.

Pero en un determinado momento de la cena, llegó Karina Elizabeth Milei. La secretaria General de la Presidencia despertó la sorpresa y también la alegría de sus fieles dirigentes, quienes pasaron a brindar toda su atención a la aparición de la hermana del jefe de Estado.

Karina sonrió, abrazó a todos los presentes y, contrariamente a como no le gusta hacer en público, tomó la palabra. La «Hermanísima» agradeció los esfuerzos, el apoyo y dio la bienvenida a los noveles legisladores pero dio una orden que resonó en las paredes del bucólico restorán de sushi.

“Con los proyectos del Ejecutivo primero se levanta la mano y después se leen”, dijo Karina Milei y todos asintieron. Así quedó claro que quienes consiguieron una banca por LLA no son jugadores solitarios ni pueden buscar un lucimiento personal por fuera de los proyectos que impulse el Poder Ejecutivo.

La instrucción contundente de la secretaria General y titular del partido libertario no escapa a dichos del propio Javier Gerardo, quien ya dijo que quienes obtuvieran una banca parlamentaria deberían ser fieles al proyecto. Pero esta vez, la voz de Karina recordó cuál será el modus operandi del oficialismo en la Cámara de Diputados. A sesionar…

Ojo Gildo

Donde deben tomar nota del mensaje de los hermanos Milei es en el Senado de la Nación, pues un proyecto que se está conversando puede levantar mucha polvareda política. Hace poco, el formoseño Francisco Paoltroni volvió al redil libertario y acompaña los movimientos del oficialismo, a capa y espada. El vehemente senador no deja de criticar con dureza al gobernador de su provincia, el peronista Gildo Insfrán, a quien critica por el modo autoritario de su gestión, al que este empresario norteño comenzó a enfrentar en tiempos de la pandemia, cuando los formoseños no pudieron moverse por mucho tiempo con libertad.

Paoltroni cree que el Poder Ejecutivo debe disponer la intervención de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial de Formosa, pues Insfrán no cesa en su intento de apostar por una nueva reelección: vale recordar que el oriundo de Laguna Blanca gobierna esa provincia desde 1995 y obtuvo siete reelecciones. Como considera que el cacique peronista violará la ley una vez más para ir por su octava reelección, Paoltroni quiere la intervención federal a territorio formoseño.

De todos modos -y a tono con el mensaje escuchado en la cena con sushi de este martes-, la orden solo emanará desde la Casa Rosada y el proyecto debería ser (luego) consensuado con las fuerzas de la oposición en el Senado, donde el kirchnerismo siempre fue un aliado del perenne gobernador. Para lograr apoyos, la idea es que el eventual interventor sea un importante dirigente de la UCR de Chaco, como es Víctor Zimmermann, fuerza política que nunca logró doblegar en las urnas al hábil Insfrán. A poncho y espada…

La inflacioneta

Una de las polémicas de la semana, en términos políticos, fue la partida de Marco Lavagna de la dirección del INDEC. El economista e hijo de Roberto Lavagna se fue de la conducción del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo, lugar al que accedió durante la gestión de Alberto Ángel Fernández y luego de integrar el equipo de economistas de Sergio Massa.

No se conoce bien si llegó al INDEC por pedido de Massa -quien comenzó en ese período presidencial siendo el presidente de la Cámara de Diputados- o de Lavagna padre, quien logró algunos acuerdos con el entonces presidente Fernández, como ubicar a su colaborador Rodolfo Gil en la embajada argentina en Portugal.

Y tampoco se sabe si el joven Marco continuó hasta este año en su cargo por gestión del propio Massa, pues algunos funcionarios de sus tiempos como ministro de Economía siguieron en la gestión libertaria. Quienes conocen al renunciante Lavagna, afirman que estaba alejado hace tiempo de Massa y que incluso no se hablaban. Es más: en las oficinas del Frente Renovador algunos critican al economista al que califican de «cuentapropista» por haber permanecido en el gobierno de Milei hasta enero de este año.

«Además, se cree que es el padre…», lo fustigó un avezado dirigente massista que frecuenta la sede donde nació el Frente Renovador, en la Avenida Rivadavia al 1800, a metros del edificio anexo de Diputados.

De todos modos, la salida de Marco Lavagna el último lunes fue un gesto calculado del ex diputado nacional, quien quiso darle relevancia política en el primer día del mes de febrero, cuando muchos volvieron a la actividad, y no irse en un día perdido del caluroso mes de enero. Chau vacaciones…

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