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Los empresarios festejaron sin Milei, atentos a una promesa oficial y con dudas sobre los créditos en dólares

«Hoy es todo fiesta«, bromeaba un empresario anoche en el Teatro Colón cuando le preguntaban sobre la marcha de la economía, horas después de participar de una reunión con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, justo en el momento en que se conocía que la actividad había cerrado 2025 con un crecimiento de 4,4%. «¿Mañana llega la resaca?», preguntó Clarín y provocó risas en el interlocutor.

Con ganas de olvidar el pasado reciente y sin detenerse en cómo cimentar un año mejor, la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) celebró en el mítico teatro porteño sus 90 años.

El evento tuvo gran participación del Círculo Rojo y no contó con funcionarios del gobierno de Javier Milei -apenas se la vio a la senadora Patricia Bullrich y al ex jefe de Gabinete Guillermo Francos-. El presidente eligió desde el principio a los constructores como sus enemigos y evocó los problemas de los principales empresarios con causas judiciales que investigan presunta corrupción en la obra pública.

En el cóctel de bienvenida se los vio a Alejandro Bulgheroni, presidente de Pan American Energy (PAE), junto a su esposa, Bettina; Eduardo Eurnekian, de la Corporación América; Adelmo Gabbi, de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires; Mario Montoto, de la Cámara de Comercio Argentino-Israelí; y Martín Cabrales, entre decenas de hombres y mujeres de negocios.

El embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, intentaba explicar el nuevo funcionamiento de los aranceles a las importaciones que puso Donald Trump tras el fallo de la Corte Suprema de Justicia y era uno de los pocos que tenía promesas tangibles, como el financiamiento norteamericano para energía y minerales críticos argentinos, que aún está en estudio en Washington.

Después del encuentro del Grupo de los Seis (G-6) con Adorni, los representantes de la construcción, los bancos, la industria, el campo, el comercio y las finanzas quedaron satisfechos por la recepción oficial pero sin soluciones para sus desafíos.

Apenas se fueron ilusionados por la visión que tienen en la Casa Rosada de que «esta será la primera vez en que haya dos años de crecimiento consecutivo después de mucho tiempo», sin contar el rebote pospandemia 2021-2022.

En la agenda de Milei no está la obra pública y los constructores solo ven un progresivo deterioro en la infraestructura, hasta el punto de que las rutas que no se van a privatizar se podrían volver intransitables. La apuesta son las privatizaciones de las vías más navegadas y la obra privada, que tampoco será un boom debido a la falta de crédito en dólares.

Precisamente, los bancos siguen cautos y expresan temores de que se repita el descalce de monedas que provocó la crisis de 2001. «Los que nos acordamos, no lo queremos volver a pasar», dijo uno de los ejecutivos bancarios.

En la exclusiva gala, el presidente de la Camarco, Gustavo Weiss, apuntó que «la construcción no empieza con una obra, sino mucho antes, cuando todavía es de noche, el país duerme y miles de trabajadores ya están despiertos». Además, subrayó el impacto de la actividad afirmando que «durante 90 años, la infraestructura hizo grande a la Argentina; no es una metáfora, es literal».

Por su lado, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, recordó los vínculos familiares con la construcción y dio inicio al espectáculo «Astor, Piazzolla Eterno», símbolo de la argentinidad.

NE

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