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Los Kovalivker, el clan detrás de las coimas

Durante años, los Kovalivker supieron caminar por por el mundo de los contratistas del Estado sin hacer ruido. Perfil bajo, negocios millonarios, algún que otro gesto excéntrico -como coleccionar Ferraris y Porches- pero nada que los sacara de esa categoría de empresarios argentinos del sector de la salud. Hoy, la historia es otra. Eduardo, Jonathan y Emmanuel están en el centro de una causa que ya ensucia su reputación y que arrastra sin remedio a Karina Milei, hermana del Presidente y pieza clave del Gobierno.

Historia. Al frente de la Droguería Suizo Argentina SA está Jonathan, el hijo mayor. Es quien firma, decide y aparece en las fotos institucionales. El padre, Eduardo, mantiene el control accionario y una figura que combina la del ingeniero químico con la del escritor con veleidades filosóficas y el bon vivant que pasea por Europa en autos clásicos. Emmanuel, el menor, cubre el resto. Los tres manejan una red de empresas que está apoyada sobre el negocio farmacéutico. Entre otras, figuran Log In Farma, JK Health Consulting, LBA Farma, Unicred, Il Cavallino (una concesionaria de autos de lujo con nombre de establo italiano), RS Eventos y CRT Emprendimientos, una constructora. De vacunas a Ferraris, pasando por créditos, catering y ladrillos: el menú es amplio y, hasta hace poco, indiscutido.

En 2025, la estrella del holding fue Suizo Argentina, que ganó la logística de medicamentos del Ministerio de Salud en tres de los cuatro grandes contratos en juego. ¿El monto? Más de 78 mil millones de pesos. Le ganó a la poderosa empresa de logística Andreani y al Correo Argentino. En los pasillos del sector se hablaba de “la gran jugada” de los Kovalivker. Y hasta la más ambiciosa. Tanto así que representaba su mayor contrato del año con el Estado.

Lujo. Mientras crecía el volumen de negocios, también aumentaba el nivel de vida. Eduardo Kovalivker no oculta su pasión por las Ferrari: tiene modelos clásicos -una 275 de 1964, por ejemplo- y también modernos. En Punta del Este, su chacra “Granaderos” es parada obligada para veranos largos y tranquilos. Hay libros, golf y motores. En sus redes sociales se lo puede ver paseando en una de sus Ferraris -una roja clásica- mientras participa de una vuelta por la ciudad de Castello en la provincia de Perugia. El evento de autos clásicos se llamó “Quattro ruote per un sorriso”, que traducido significa cuatro ruedas por una sonrisa. 

Sus hijos no se quedan atrás. Viven en Nordelta, pilotean helicópteros, arman casas de autor y hacen cocina de autor. No son personajes de la farándula, pero aparecen donde tienen que aparecer. Cenas de beneficencia, presentaciones culturales, exposiciones de autos. Siempre bien vestidos, siempre bien rodeados. A Jonathan le apasionan los autos de lujo como a su padre, pero, para diferenciarse, no colecciona Ferraris, sino Porsches. Incluso ha participado en carreras de autos, donde llegó a hacer podio.  

La vida de los Kovalivker cambió con un hallazgo. La causa que se inició por los audios del ex director de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo, derivó en allanamientos a sus domicilios. La Policía de la Ciudad entró a la casa de Jonathan y Emmanuel y se encontró con algunas sorpresas. En el caso de Emmanuel, lo atraparon in fraganti, moviéndose por Nordelta en su auto con 266 mil dólares y 7 millones de pesos en diferentes sobres. La imagen no cerraba con el relato de empresarios impecables. Desde entonces, la Justicia investiga si esa plata es parte de un circuito paralelo. No hay acusaciones firmes contra los Kovalivker, pero sí preguntas abiertas. Muchas. En el caso de Jonathan, no lo encontraron en su casa, pero sí la policía detectó el rastro de su caja de seguridad abierta y con bandas elásticas, conocidas como liguitas, de uso frecuente para atar dinero. 

El escándalo se disparó con una serie de audios donde aparece mencionado el nombre de Karina Milei. La voz que habla es la del ya mencionado Spagnuolo, que sugiere una comisión del 3 por ciento para la hermana del Presidente en las contrataciones estatales. En esos intercambios aparece mencionada la droguería Suizo Argentina.

Los Kovalivker niegan haber pagado coimas. Se presentaron ante la Justicia, entregaron celulares y ya están representados en el expediente por el abogado Martín Magram. La causa ya mira más allá de ellos. Pone bajo la lupa contratos firmados con los ministerios que manejan Patricia Bullrich y Luis Petri, revisa sociedades vinculadas e investiga, sobre todo, el vínculo entre una empresa privada y el poder de turno. El mismo poder que prometía no repetir las prácticas de antes.

Hasta hace poco, el apellido Kovalivker era sinónimo de medicamentos, autos de lujo e incluso literatura erótica. Ahora se le suma también dinero malhabido y coimas del 3 por ciento. Eduardo, el padre, es el único que hasta el cierre de esta edición no se había presentado en el expediente y sigue publicado posteos vinculados a la poesía en sus redes sociales. 

La Justicia quiere saber si los contratos que ganaron fueron limpios. Si el crecimiento del grupo fue solo mérito o si hubo ayuda extra.

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